En el Siglo de Oro español surgió la novela picaresca. En ella, un número discreto de pícaros vivían -o malvivían- gracias a su inteligencia y picardía a la hora de poder comer. La figura del pícaro combinaba el fuego de la inteligencia y la astucia de una mente viva junto con la bajeza de un trabajo indigno puesto que eran ladrones de baja laya.

Pero oye, el pícaro se merece una cierta admiración y reconocimiento sincero por todos. Siempre he defendido que el dinero debía ser antes para los pillos que para los sinvergüenzas codiciosos e idiotas. Tú te habrás ganado el dinero con el sudor (o no por ser niño de papá) de tu frente, pero si te encuentras con uno que te lo sustrae de manera inteligente, chico, se lo merece por no saberlo defender.

Todo este rollo viene enlazado con las gentes varias de la actualidad. Lamentablemente la figura del pícaro ha desaparecido; ya no existen personas que astutamente se ganan el pan "sustrayéndolo"; pero sí que existe gentuza que te roban igual con triquiñuelas de las que no te puedes zafar porque no eres tan poderoso como ellos. El nacer poderoso o hacerte mediante argucias indignas te sitúa un escalón por encima del resto de gente en nuestra sociedad de vencedores y vencidos.

Sin género de dudas te vendrá a la cabeza en estos momentos la SGAE y los titiriteros de la ceja. Pues efectivamente me refiero a ellos. Esta gente que nunca ha formado industria (cosa que debería ser el cine. Verbigracia: Hollywood, Bollywood, cines francés, italiano, inglés, etc.). Y, para colmo, viven lujosamente de los impuestos de los contribuyentes. Como nadie va al cine a ver películas españolas, podríamos ironizar diciendo que los españoles van al cine con los impuestos. Dato: 75 millones de euros a cine español entre 2009 y 2011.

Como los actores y los cantantes saben que si tienen que vivir de la taquilla se mueren de hambre y no pueden vivir de canapé en canapé tomando todo tipo de sustancias ilegales, han decidido cerrar filas siendo una secta netamente política que no duda en hacer campaña a favor de los suyos cada vez que las cosas se ponen feas. Concretamente roja. Se ponen el dedo en la ceja y a pedir dinero que el PSOE nos lo da a raudales si hace falta. He aquí lo siniestro del asunto. Un grupo de vividores que no interesan absolutamente a NADIE (porque nadie va al cine para ver una película española o compra un disco de un cantante matao español) viven mejor que cualquier ingeniero, médico o arquitecto -gente cualificada y especializada en sus ocupaciones-. ¡A vivir y a robar, que son dos días!.

Foto de los titiriteros y nuestro presidente Zp jugando a: "idiota el que haga el tonto con el dedo en la ceja".