Esta película tiene de todo: ikurriñas, monte, políticos, naturaleza, borregos... para que luego digan que el cine español es de ínfima calidad y no habla de nada.

La historia comienza con unos militares que, tras hacer una de sus labores, plantaron en junio de este mismo año un par de banderas españolas en el monte Gorbea, en el corazón del País Vasco. Los del PNV, que tienen la antena puesta puesto que es necesaria para seguir con su régimen -pese a no estar gobernando-, se han percatado de la noticia y la han interpretado como una invasión de España al País-País Vasco. Como "la isla de Perejil" como afirma el señor Urkullu. Y se quedó tan agustito. Yo diría que es como la batalla de Guadalete pero en plan pulso nacionalista.

Es de comprender que la invasión española a las tierras bárbaras vascas suscite ciertos recelos entre los oriundos independentistas. Con lo que le ha costado ser independientes y ahora viene el ejército español y nos planta su bandera en plena pradera vasca... donde animales de Rh negativo pastan tranquilamente y se quejan de vez en cuando.

Menos mal que el político nacionalista del PNV, el Urkullu ese, ha ido raudo con sus amigos de chapela y amigas de peinados raros recortados a cachos para plantar sus banderas vascas en la tierra anteriormente conquistada. Vamos, que estamos viviendo una reconquista en toda regla que ríase la batalla de Navas de Tolosa.