"Virgencita, mejor déjame como estoy". Esto mismo es lo que estarán pensando los millones de europeos desde el uno de enero del ya entrado año 2010. Y es que Zapatero, en su ansia de plagar el mundo con sus absolutistas ideas progres y absurdas alianzas de civilizaciones, se ha coronado recientemente como emperador de Europa (que no del Sacro Imperio porque ya sabemos de sobra cómo se las gasta con la Iglesia debido a sus cruzadas en la retirada de financiaciones, crucifijos escolares y demás cuestiones republicanas) Y lo hace en un marco donde Europa es casi plenamente de derechas en sus gobiernos nacionales y en el Parlamento Europeo.
Su misión -dice- es la de sacar al Viejo Continente de la crisis económica generando empleo. Espero que se ahorre la expresión "pleno empleo" de la que no se cansaba antes de los últimos comicios españoles. Qué mejor presidente que uno que conoce de primera mano el paro en su estado oscuro.
Con una tasa de desempleo rondando el 20% y casi 5.000.000 de parados, afrontamos el reto desde el más profundo conocimiento de una crisis económica que asola el mundo y nos introduce en un meritorio primer puesto en cuanto a países desarrollados metidos a miserables (por delante de Letonia, Lituania y Albania).
Abajo, en la foto, vemos a Zapatero con su peligroso asesor en esto de la miseria. Que Dios reparta suerte... y nos pille confesados.

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