Parece ser que a alguien se le va a acabar el chollo. Los sacerdotes y obispos nacionalistas vascos tienen un nuevo frente abierto puesto por su misma Iglesia -sus jefes-.

Con el nombramiento del monseñor Munilla -conservador y católico no nacionalista, acatador fiel de las normas de la Iglesia- a varios sacerdotes nacionalistas se les va a acabar el chollo de la represión nacionalista e imposición de costumbres medievales regionalistas. Y es que buen pastor han puesto para controlar a todo el rebaño...

El pueblo está encantado. Con una cerrada ovación de más de ocho minutos recibían a su nuevo pastor. Acto al que algunos obispos y sacerdotes vascos se perdieron por motivos personales, seguramente. Imprevistos que pueden sugir a cualquiera.

Cabe destacar la cuestión de hasta qué punto tenemos derecho "a todo" y de si debemos hacer de una institución privada lo que a nosotros nos de la gana basándonos en unos derechos no concedidos sino por el error de creernos en su posesión sencillamente por el hecho de nacer. La Iglesia se postula claramente: no somos nacionalistas, somos conservadores y todo emprendido se hará bajo unas normas dictadas por el Vaticano. Esa es la jerarquía -como en cualquier empresa- y eso hay que acatar. Si no te gusta, te vas. Así de sencillo. ¿Por qué he de quedarme en un lugar donde no piensan como yo, imponiendo mis creencias sin la aprobación de nadie? Parece ser una cuestión sencilla de entender pero difícil de aplicar puesto que hay intereses ajenos a lo que realmente impera, la Iglesia.